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    lunes, 5 de febrero de 2024

    AMEENAH GURIB-FAKIM, Presidenta y cientifica



    AMEENAH GURIB-FAKIM

    En una pequeña isla del océano Índico llamada Mauricio, vivía una pequeña niña que quería saber todo sobre las plantas. Esa niña se llamaba Ameenah y decidió que quería estudiar la biodiversidad. En sus viajes analizó cientos de flores y de hierbas aromáticas y medicinales. Estudió sus propiedades y viajó a zonas rurales para aprender de los curanderos tradicionales que usaban plantas en sus rituales. Para Ameenah, las plantas eran sus amigas. Su árbol favorito era el baobab por su gran utilidad, ya que almacena agua en el tronco, sus hojas pueden curar infecciones y su fruta (llamada pan de mono) contiene más proteínas que la leche materna. Ameenah creía que se podía aprender muchísimo de las plantas; por ejemplo, del benjuí. —Las hojas de benjuí tienen distintas formas y tamaños. Los animales no comen plantas que no reconocen, así que suelen evitar las hojas de benjuí. Muy inteligente, ¿no creen? Ameenah consideraba que las plantas eran laboratorios biológicos vivos, llenos de información vital para los humanos y para cualquier otra especie. —Cada vez que arrasan con un bosque, perdemos un laboratorio extenso, uno que nunca jamás recuperaremos. Ameenah Gurib fue elegida presidenta de Mauricio, y todos los días sigue luchando por los habitantes de su país, sean personas, animales o, por supuesto, plantas.


     

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