Una zorra a la que un cepo le había cortado el rabo se avergonzaba de tener que sufrir
una vida insoportable, por lo que decidió que debía llevar también a las demás zorras
a su misma situación para ocultar la inferioridad propia con la desgracia común. Y,
después de reunir a todas, las animaba a cortarse los rabos, diciendo que el rabo no
solo era indecente, sino también que colgaba de ellas un peso innecesario. Y una le
replicó: «Si eso no te conviniera, no nos lo aconsejarías».
Esta fábula se ajusta a aquellos que dan consejos a los amigos, no por buena
voluntad, sino por su propia conveniencia.
domingo, 4 de febrero de 2024
Fabulas

No hay comentarios:
Publicar un comentario