En el camino de Ayacucho a Huanta, junto a
Huamanguilla, hay un lugar que tiene dos cerros inmensos; en medio de esos
cerros se ve un abismo, que solamente contemplarlo causa un miedo horrible.
Este lugar se llama Ayahuarco, que en castellano significa “lugar donde se
cuelgan los muertos”. Hay una leyenda acerca de ese sitio, y dice así: que en
tiempo remoto iban dos viajeros que llevaban dinero; uno de ellos, que era
ambicioso, por quedarse con el dinero, en el momento en que pasaban por este
sitio, en un descuido empujo a su compañero al abismo, pero apenas había andado
unas cuantas leguas murió misteriosamente. Dicen que todas las noches, las
gentes que viven en las alturas, ven en Ayahuarco un hombre colgado de una
inmensa cadena que sale de ambos cerros; el hombre se lamenta toda la noche y
al amanecer desaparece. Dicen que ese hombre es aquel que empujo al otro, y que
está condenado, y que los diablos lo cuelgan todas las noches.
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