• Breaking News

    viernes, 8 de marzo de 2024

    Las cabritas porfiadas - Cuento andino del Perú

     


    Rodrigo tenía que cuidar cinco cabritas. Muy temprano las sacaba al campo. Por la tarde volvía con ellas al corral. Una tarde las cabritas no querían irse a dormir. Rodrigo trató de obligarlas, pero las cabritas no se movían. Se hacía tarde. Rodrigo se sentó en una piedra y se puso a llorar:

    Al poco rato pasó por allí un conejo, y preguntó:

    —Niño, ¿por qué lloras?

    —Lloro porque las cabritas no quieren andar, y si tardo mi padre me va a castigar.

    —Pues verás cómo yo las hago marchar. Pero las cabritas no le hicieron caso. Y el conejo también se puso a llorar. Llora que te llora. Entonces pasó por allí una zorra.

    —¿Por qué lloras, conejo?

    —Porque el niño se ha puesto a llorar porque las cabritas no quieren andar, y si llega tarde su padre lo va a castigar.

    —Pues verás cómo yo las hago marchar. Pero las cabritas por_adas tampoco le hicieron caso. La zorra se sentó junto al conejo, llorando sin consuelo. Poco después pasó por allí una abejita.

    —¿Por qué lloras, zorra?

    —Porque el conejo llora. Y el conejo llora por que el niño se ha puesto a llorar, porque las cabritas no quieren andar, y si llega tarde su padre lo va a castigar.

    —Pues verás cómo yo… ¿las hago marchar? Al oír esto, todos se echaron a reír. ¿La abeja tan chiquita iba a poder más que ellos? El niño, el conejo y la zorra se reían a carcajadas. Pero la abejita voló hasta donde estaban las cabritas. Se posó en la oreja de la cabrita más grande y… ¡zas!, la picó bien fuerte. Al sentir el picotazo, la cabrita salió corriendo. Detrás de ella se echaron a correr las otras cabritas. Y no pararon hasta llegar al corral. Rodrigo apenas pudo alcanzarlas. Y el conejo y la zorra se quedaron allí, mirándose con la boca abierta.



    No hay comentarios:

    Publicar un comentario

    Historia

    Tecnologia

    Cultura